¿Qué es?

¡Aprender a decirle que sí a la vida!

La Presencia Biodinámica es una práctica de profundos efectos terapéuticos, que abre la puerta a un estado de conciencia desde  el cual se puede apreciar muy claramente la belleza de la vida cuando dejamos de pelear con ella.

La sociedad nos educa para decirle que NO a la vida, para estar en constante pleito con ella. Por ejemplo, si comenzamos desde  lo más superficial y externo,  solemos oponernos: al clima, al gobierno y la política; a las obligaciones que hemos contraído y que nos da pereza cumplir; a las opiniones de los demás cuando contradicen las nuestras; o a la ‘molesta’ manera de ser de quienes nos rodean. En un nivel más profundo e íntimo, la falta de confianza en el fluir de la vida nos mantiene en un estado de constante miedo a lo que está ocurriendo y, peor aún, a lo que pueda llegar a pasar. Así, cada vez que aparece un dolor físico o un dolor emocional, ese  temor, esa negación psicológica a la que estamos tan habituados nos hace resistir la sensación y luchar  contra ella para intentar eliminarla de la manera más rápida y eficiente.

Este incesante NO a la vida acarrea un continuo y enorme gasto de energía que termina por consumir el capital salud con el que nacemos y aparece, al cabo de un tiempo, la enfermedad como un aviso y una oportunidad para regresar al equilibrio

La Presencia Biodinámica nos enseña a decirle que SÍ a la vida, y a encontrar la enorme belleza de esta perspectiva, pues el verdadero SÍ nunca se opone al NO, sino que lo abraza y lo comprende profundamente.

La vida fluye continuamente (Bio-dinámica), la vida es un constante cambiar, y si, en lugar de decirle que NO, podemos estar con lo que está pasando, sin juzgarlo (o al menos observando cómo lo estamos juzgando), sin cambiarlo (o siquiera dándonos cuenta de cómo intentamos cambiarlo), sin tratar de deshacernos de lo que estamos sintiendo, sino más bien, observando atenta y curiosamente todo el contenido de nuestra conciencia, al cabo de un tiempo, lo que ocurre cambiará y nuestra molestia terminará desapareciendo.

La práctica de aprender a dejar fluir cualquier cosa que estemos sintiendo o pensando, sea agradable o desagradable; la escucha abierta, la observación atenta, alerta y a la vez totalmente relajada, tiene efectos profundamente sanadores. Vernos, sentirnos y escucharnos exactamente como somos, permitirnos expresar desde el silencio y en el silencio, desde el cuerpo y no desde el pensamiento todas esas partes que normalmente no queremos ver, ni oír, ni sentir, es hondamente liberador pues es la expresión inequívoca del amor incondicional que yace en el fondo de nuestra verdadera naturaleza.

La Presencia Biodinámica se parece a una meditación profunda, en la que la mente, al aprender a observarse a sí misma y a no identificarse con el contenido de sus propios pensamientos, se va aquietando, se va silenciando y puede acceder, entonces, a un estado de conciencia totalmente abierto, desde el cual se escucha todo lo que necesita ser escuchado, sin condiciones y sin disimulos. Desde el silencio profundo y la quietud de mente y cuerpo aparece una perspectiva completamente distinta de la habitual, que implica una profunda comprensión de lo que ES, una auténtica revelación de la verdad acerca de uno mismo.

 

 

*Texto escrito por: Marcia Mendoza Fernández, practicante de Presencia Biodinámica en México.